Carta a Marcelo Tinelli de la Madre de Virginia Storeli el día de la Final del Bailando 2011

Anoche fue la final de Bailando por un sueño 2011 en la que ganó Hernán Piquín y Noelia Pompa.¡Por fin ganó el talento! Aunque desde ya la participación de Tito es muy loable por su esfuerzo, crecimiento y bajo perfil.

Fue una final única, diferente a las demás por la sensibilidad  a flor de piel que se vivía, pero el momento más emotivo del programa fué cuando Marcelo Tinelli dió a conocer la carta de Graciela Spurio, la madre  de Virginia Spurio que murió de cáncer hace seis meses a los 27 años. La madre contó la importancia que tuvo Marcelo Tinelli con su programa en el transcurso de los meses que duró la agonía de Virginia. Agradeció a Marc elo Tinelli los momentos que hizo vivir a su hija y familia, el hecho de poder “olvidar” durante unas horas el drama que estaban viviendo.

Marcelo Tinelli prometió a la mamá de Virginia Spurio que en el próximo bailando una pareja de bailarines íba a representar la fundación creada a nombre de su hija.

Texto completo de la carta de Graciela Spurio titulada” Gracias, Marcelo, por acompañar a mi hija”.

“Marcelo querido: soy, simplemente, una mamá de dos hijas, tengo tu edad y como he vivido una experiencia intransferible, en la cual sin saberlo me acompañaste y formaste parte de ella, necesito contarte y agradecerte. Mi hija, Virginia, de tan sólo 27 años, falleció hace apenas cuatro meses de cáncer.

El día que se lo diagnosticaron, (el año pasado), cuando llegó la hora de tu programa, ella dijo: ‘¿¡Vamos a ver Tinelli¡?’ Te confieso, Marce, que yo no veía, mi cabeza era un torbellino, mientras tanto Virginia miraba tu programa y se reía, como tantas veces, como si nada pasara. Desde ese día hasta que falleció transcurrieron diez meses. Nos acompañaste cada noche, nos reíamos con vos, nos entretenías y yo, empecé a esperarte”.

Cuando Virginia se agravó y comenzó en casa su tratamiento para el dolor, dormía mucho, pero alrededor de las 22 se despertaba y nos recordaba: ‘¡Empieza Tinelli!’, y allí comenzaba lo que yo denominaba ‘la fiesta’, cada vez que ella repetía esa frase. Más tarde, mi otra hija, Corina, me hizo entender que ni empezaba la fiesta ni estábamos tan felices, pero yo, en ese momento, lo vivía así.

A tal punto que como mamá desesperada le pedía al especialista del dolor que no la durmiera tanto tiempo, porque ella te esperaba y disfrutaba del programa. Esto fue así, hasta un martes. El miércoles no te miró, y el jueves al mediodía, nos dejo para siempre.

Necesitaba decirte esto, me hubiese encantado hacerlo personalmente, ¡pero no te cruzo nunca! Quería que supieras lo que se logra acompañando gente desde una pantalla. Trabajo en radio desde hace 26 años, conozco de acompañar gente, pero nunca lo había experimentado. Sólo quería que lo supieras. Quedo eternamente agradecida porque hoy, en medio de este océano de dolor, todavía acompañás a mí hija Corina y a mí, y hasta nos robas alguna sonrisa. Gracias eternas. Te quiero”.

Graciela Spurio”

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